lunes, 4 de septiembre de 2023

ES EXTRAORDINARIAMENTE BUENO VISITAR TUMBAS Y CEMENTERIOIS

 

LA VISITA A LOS CEMENTERIOS


Queridos amigos y lectores:

La Iglesia católica celebra hoy, 2 de noviembre, el Día de los Fieles Difuntos. Les acerco estas reflexiones muy novedosas que nos llevarán a: 

entender mejor el fenómeno del fallecimiento o cambio de modo de vida.

asumir que la muerte no existe y que, por eso, los católicos decimos "difuntos", y no "muertos", como se estila en otras culturas; y

comprender por qué no consideramos los cementerios como "ciudades de muertos", sino lugares sagrados donde descansan personas ¡que siguen vivas!, de un modo diferente por cierto, pero capaces de levantarse y actuar de inmediato con el mismo cuerpo que llevaron en la vida terrenal. 

ESTAS AFIRMACIONES BIEN FUNDADAS EN ARGUMENTOS LÓGICOS Y BÍBLICOS, CONSTITUYEN LA GRAN NOVEDAD.

ESPERO QUE ESTAS REFLEXIONES LES RESULTEN ÚTILES, Y LES AYUDEN A ENFOCAR LA VIDA DE UN MODO SERENO Y OPTIMISTA.

cementerio Todos los Santos

¿Sirve de algo visitar tumbas y cementerios?


El culto a los muertos es tan antiguo como la humanidad. Cada cultura lo celebra a su manera, bajo la influencia de tradiciones ancestrales, más o menos pintorescas, curiosas y extravagantes, que han ido transmitiéndose de generación en generación.

Este solo tema requeriría centenares de páginas para reunirlas en un libro que nos permitirá sorprendernos con las más exóticas creencias vigentes en las diversas culturas acerca de lo que ocurre con los que han muerto.

Pero en todas ellas subyace una creencia importante, que es como como un común denominador: todas esas tradiciones asumen la existencia de otra vida después de esta.

Podemos decir que casi el 100% de la humanidad cree en otra vida después de la muerte.

El origen de la celebracón del Día de los Fieles Difuntos en Occidente se encuentra en el año 998. Dicha celebración fue instituida por el monje benedictino San Odilón de Francia.

Esta celebración que tiene lugar el 2 de noviembre, fue adoptada por Roma en el siglo XVI y, a partir de entonces, comenzó a rememorarse entre los católicos de todo el mundo. De ahí también el origen de los ritos y ceremonias para rendir el culto cristiano a los fieles difuntos.


Mi experiencia acerca de tumbas y cementerios

Cuando yo pasaba cerca de algún cementerio, o cuando entraba en él para visitar el nicho o panteón de algún familiar, siempre me hacía una misma pregunta: si tenía algún sentido visitarlos, poner flores en las tumbas, quedarse en ese lugar un rato, rezar, pensar en la muerte, o en el amor y en la ausencia de la persona amada cuyos despojos se encontraban enterrados allí, y retirarme enseguida, sin haber logrado nada significativo. Nada.

-- "¿Para qué?", me seguía preguntando. 

-- ¿Tiene algún sentido estar en ese sitio donde todo lo que se encuentra son tumbas, panteones más o menos lujosos, féretros y, sobre todo, cadáveres, sí, cadáveres, es decir cuerpos humanos, en mayor o menor estado de descomposición: algunos recientes, y otros muy antiguos, convertidos ya en polvo.

¿Qué aportaba a todo ese escenario la presencia de una persona viva, mi presencia, que estaba visitando esos lugares? ¿Sirve de algo el que yo esté allí presente? Y, si sirviera de algo, ¿cuál sería dicha utilidad?

Sentía, más bien, que mi presencia allí no solo era innecesaria y estéril, sino también absurda y carente de todo sentido.

En una apalabra: la actividad de visitar las necrópolis, según pensaba yo entonces, debería desaparecer, por vacua e insignificante. 

Transcurrí así mi vida entera, con esa misma interrogante a cuestas, sin encontrar jamás atisbo de repuesta alguna.

No imaginaba, ni de lejos, lo que iba a ocurrirme 70 años después. 

Lo revelaré más adelante.

 

La muerte, antiguamente, era presentada como la peor tragedia de un ser humano.
Vivir era la regla, lo normal. Morir era la excepción. 

Los otros morían, sufrían graves accidentes, padecían enfermedades terminales, o eran afectados por un ataque cardiaco... 

Nosotros, encambio, llenos de vida, no nos encontrábamos expuestos a tales circunstancias patéticas y tenebrosas. Desarrollábamos, inconscientemente por supuesto, lo que yo denomino "Instinto de pervivencia", es decir, "vivir como si nunca tuviéramos que morir": Ese fenómeno es como sentir que ya nos encontrábamos instalados en la vida, como lo están los ríos, las montañas, los bosques y lo mares. Todos esos fenómenos geográficos los vemos siempre como realidades  perpetuas. Y nosotros existíamos y seguiríamos existiendo como una  más de dichas reaidades. 

Asumíamos que nunca íbamos a morir, porque lo normal era vivir siempre, y gozar de la vida. En los templos, sin embargo, nos recordaban que somos "polvo".

Para complicar más aún esta situación existencial, muy desagradable, por cierto, se presentaban otros escenarios, litúrgicos en este caso, es decir, ceremonias y ritos religiosos de naturaleza fúnebre, que lo único que lograban era infundir miedo, y terror incluso, a lo que sucede cuando llega la muerte.

Era una escena terrible, escalofriante, y hasta radicalmente opuesta, no digo ya a la bondad y ternura divinas, sino a la psicología humana misma.

La ceremonia anual de la imposición de las cenizas, por ejemplo, en el así llamado Miércoles de Cenizas, me pareció siempre, además de sumamente pesimista, innecesaria. En efecto: el versículo que dice: "recuerda hombre que eres polvo y en polvo te convertirás", lejos de contribuir a levantar el ánimo y conferir vigor ante la siempre segura y universal presencia de la muerte, no hacía otra cosa más que reafirmar la convicción de que todo lo que quedaba de nuestros restos mortales, no era otra cosas más que polvo, es decir, materia vil, absolutamente inservible y perecedera volviendo a la nada. 

Los "Ejercicios de la Buena Muerte", y el "Dies irae" (Día de la ira)

Ciertas prácticas religiosas de patentes características fúnebres y patéticas, y la celebración de la Misa de Difuntos, nos llenaban de espanto.

Tal parece que esa era la pedagogía de entonces: aterrorizarnos ante la muerte, para evitar cometer pecados y caer en el Infierno. 

No se dudaba, ni por un segundo, de la existencia de tan descomunal castigo: vivir eternamente inmersos en un lago de fuego donde sus inflamadas olas de un calor de millones de grados nos quemarían, segundo a segundo, causándonos dolores indescriptibles ¡por los siglos de los siglos!

Para evitar ese infinito castigo hacíamos el así llamado "Ejercicio de la Buena Muerte", que consistía en la lectura de reflexiones tomadas de un devocionario muy antiguo donde se describían los signos que se presentan momentos antes de morir. 

Y se los relataban, como si se tratase de un libro de medicina, y no de una serena reflexión espiritual y piadosa acerca del ingreso de la persona a la gloria eterna.


Copio algunos pasajes solamente:

"Te encomiendo, Señor, mi última hora, y lo que después de ella me espera.

Cuando mis pies ya inmóviles me adviertan que mi carrera en este mundo está ya próxima a su fin: 

Jesús misericordioso, tened piedad de mi.


Cuando mis ojos llenos de tinieblas y desencajados ante el horror de la cercana muerte, fijen en vos sus miradas lánguidas y moribundas,

Jesús misericordioso, tened piedad de mi.


Cuando mis mejillas pálidas y amoratadas inspiren lástima y terror a los que me rodean, y mis cabellos húmedos con el sudor de la muerte, erizándose en la cabeza, anuncien mi próximo fin, 

Jesús misericordioso, tened piedad de mí."


Y siguen así las descripciones clínicas de la cercana muerte citando otros aterradores signos, en total más de diez, y termina así:


"Cuando mi alma salga por los labios entreabiertos despidiéndose para siempre de este mundo, y deje este cuerpo pálido, frío y sin vida, aceptad la destrucción de mi ser como un homenaje que yo ofrezco a vuestra Divina Majestad, y entonces,

Jesús misericordioso, tened piedad de mi."

¿De terror, no?


El "Dies irae, dies illa": "Día de la ira, el día aquél".

Es un famoso himno latino del siglo XIII, perteneciente al rito romano.

Lo cantábamos con música gregoriana, fúnebre y patética por cierto, para adecuarse a lo tremendo que se expresa en su letra.

Copio aquí, íntegramente tan tenebroso texto. 

Cantándolo, peor aún si lo hacíamos mirando el cadáver del difunto en las misas "de cuerpo presente", nos hacía sentir ganas de huir despavoridos ante el solo pensamiento de que también nosotros alguna vez íbamos a tener que ocupar también un ataúd.

Esta es la letra:

 

Texto original en latín

Dies iræ, dies illa,

Solvet sæclum in favilla,

Teste David cum Sibylla!

Quantus tremor est futurus,

quando iudex est venturus,

cuncta stricte discussurus!

Tuba mirum spargens sonum

per sepulcra regionum,

coget omnes ante thronum.

Mors stupebit et Natura,

cum resurget creatura,

iudicanti responsura.

Liber scriptus proferetur,

in quo totum continetur,

unde Mundus iudicetur.

Iudex ergo cum sedebit,

quidquid latet apparebit,

nil inultum remanebit.

Quid sum miser tunc dicturus?

Quem patronum rogaturus,

cum vix iustus sit securus?

Rex tremendæ maiestatis,

qui salvandos salvas gratis,

salva me, fons pietatis.

Recordare, Iesu pie,

quod sum causa tuæ viæ;

ne me perdas illa die.

Quærens me, sedisti lassus,

redemisti crucem passus,

tantus labor non sit cassus.

Iuste Iudex ultionis,

donum fac remissionis

ante diem rationis.

Ingemisco, tamquam reus,

culpa rubet vultus meus,

supplicanti parce Deus.

Qui Mariam absolvisti,

et latronem exaudisti,

mihi quoque spem dedisti.

Preces meæ non sunt dignæ,

sed tu bonus fac benigne,

ne perenni cremer igne.

Inter oves locum præsta,

et ab hædis me sequestra,

statuens in parte dextra.

Confutatis maledictis,

flammis acribus addictis,

voca me cum benedictis.

Oro supplex et acclinis,

cor contritum quasi cinis,

gere curam mei finis.

Lacrimosa dies illa,

qua resurget ex favilla

iudicandus homo reus.

Huic ergo parce, Deus.

Pie Iesu Domine,

dona eis requiem.

Amen.

Traducción

¡Será un día de ira, aquel día

en que el mundo se reduzca a cenizas!

como predijeron David y la Sibila.

¡Cuánto terror habrá en el futuro

cuando el juez haya de venir

para hacer estrictas cuentas!

La trompeta resonará terrible

por todo el reino de los muertos,

para reunir a todos ante el trono.

La muerte y la Naturaleza se asombrarán,

cuando todo lo creado resucite

para responder ante su juez.

Se abrirá el libro escrito

que todo lo contiene

y por el que el mundo será juzgado.

Entonces, el juez tomará asiento,

todo lo oculto se mostrará

y nada quedará impune.

¿Qué alegaré entonces, pobre de mí?

¿De qué protector invocaré ayuda,

si ni siquiera el justo se sentirá seguro?

Rey de tremenda majestad

tú que salvas solo por tu gracia,

sálvame, fuente de piedad.

Acuérdate, piadoso Jesús

de que soy la causa de tu calvario;

no me pierdas ese día.

Por buscarme, te sentaste agotado;

por redimirme, sufriste en la cruz,

¡que tanto esfuerzo no sea en vano!

Justo juez de los castigos,

concédeme el regalo del perdón

antes del día del juicio.

Sollozo, porque soy culpable;

la culpa sonroja mi rostro;

perdona, oh Dios, a este suplicante.

Tú, que absolviste a Magdalena

y escuchaste la súplica del ladrón,

dame a mí también esperanza.

Mis plegarias no son dignas,

pero tú, que actúas con bondad,

no permitas que arda en el fuego eterno.

Colócame entre tu rebaño

y sepárame de los impíos

situándome a tu derecha.

Confundidos los malditos,

arrojados a las llamas acerbas,

llámame entre los benditos.

Te ruego compungido y de rodillas,

con el corazón contrito, casi en cenizas,

que cuides de mí en el final.

Será de lagrimas aquel día,

en que del polvo resurja

el hombre culpable, para ser juzgado.

Perdónalo, entonces, oh Dios,

Señor de piedad, Jesús,

y concédele el descanso.

Amén.

 

Después de haber hecho estas plegarias y reflexiones espirituales, eran más intensos el terror y el pánico que surgían en nuestras almas de niños y adolescentes, y no la serena actitud espiritual conducente a una tranquila disposición para recibir la muerte como una amiga que da sentido a la vida.

Cuando menos lo esperaba encontré el diamante de esta  verdad: ¡También los cuerpos se levantarán de la tumba!

Leí mucho acerca del proceso de descomposición de los cadáveres. Imaginaba los de mis seres queridos en dicho proceso, o en el estado terminal de descomposición: la nada.

¡Y me pareció que, si todo terminaba así, eso sería, no solo demasiado doloroso, sino también un absurdo inadmisible en la infinita misericordia de Dios!

¡Y me di cuenta, con absoluta claridad, de que nuestro cuerpo no podría terminar en la nada!, como si se tratara de las cenizas de una rama seca o de un trozo de papel diario.

Ninguna lógica podría explicar que esos cuerpos, nuestros, y los de nuestros seres queridos, vitalizados por el bíblico "Soplo (en griego, Pneuma=Espíritu) de Dios en las narices del humano", después de haber llevado una vida dolorosa, cargando con paciencia el peso de nuestra propiasu cruz, en la agotadora peregrinación por este "Valle de lágrimas", cumpliendo los divinos preceptos, y honrando las promesas bautismales que dieron albergue, en nuestros cuerpos, a la Santísima Trinidad, transformándolos así en su Templo vivo, tuviera que acabar en un insignificante montón de cenizas.

Ese "soplo" (πνεῦμα -pneuma- en griego) es una palabra que inicialmente significa "respiración", y que en contextos religiosos pasa a significar "espíritu".

Y ese "soplodel Espíritu divino "en las narices del humano creado a su imagen y semejanza" invadió, necesariamente y para siempre, cada uno de sus átomos, sin importar la edad ni el estado de ese cuerpo permaneciendo en ellos eternamente porque Dios es eterno.

Brilló, entonces,  en mi mente y en mi corazón, con el fulgor de un relámpago inmenso, esta sacrosanta verdad: Dios no permitirá que se pierda un solo átomo de los que inundó, con su vida eterna, al infundirnos el soplo eterno de su Espíritu infinito. 

Ya no tendrá importancia si el cuerpo pereció en un naufragio, en un incendio, o si fue cremado. 

Los átomos carnales, embebidos ya con el Espíritu divino infundido en ellos en el momento de su creación, cobran una singular característica: son indestructibles, como indestructible es el espíritu de Dios.

Ese poder creador de Dios que 

  • "del polvo" hizo un ser humano, 
  • hará que ¡De ese mismo polvo renazca otra vez ese mismo ser, esa misma persona! 

Tendrá lugar, entonces, un proceso maravillosoel de convertirse, 

de cuerpo humano en polvo, 

* y de polvo, en cuerpo humano.

Entonces sí encontramos un alto sentido espiritual a la frase: "eres polvo y en polvo te convertirás, para volver a nacer de ese mismo elemento".

De ese modo ocurrirá que  nuestros cuerpos, que hoy llevamos y cuidamos, no solo médicamente, con estudios y cirujías, sino también con procedimientos estéticos, o de maquillajes, volverán a la vida para la que han sido creados. 

ESA ES OTRA PODEROSA RAZÓN POR LA QUE DEBEMOS CUIDAR, RESPONSABLE Y PERMANENTEMENTE, ESTE NUESTRO CUERPO.

En efecto: habiendo Cristo vencido a la muerte, ya no será  posible que esas células que fueron su Templo perezcan irremediablemente como cualquier otra materia, y que terminen en la nada esas venas por las que circulaba la ardiente sangre de nuestro amor a Dios, y acaben en la nada nuestros nervios y tendones, nuestras médulas y neuronas que vivieron amorosamente unidos y consagrados al Amor Eterno del Creador. 

Volverán al polvo, ciertamente, pero no a un polvo cualquiera, sino al polvo del cual procedieron, inundado e invadido por la potencia del Amor Creador, es decir, de un "polvo enamorado", como bellamente lo expresó un poeta.

En el Génesis se describe la creación del hombre en estos términos: "Formó Yavé Dios al hombre del polvo del suelo, insufló en sus narices aliento de viday resultó el hombre un ser viviente".


Dice que "tomó polvo del suelo", pero no dice 

  • de qué suelo lo tomó,  
  • ni qué clase de polvo era aquél, capaz de poder devenir en neuronas, venas, arterias, médulas y huesos y órganos, 
  • todo armonizado y funcionando bajo el imperio de leyes biológicas perfectas que pautan la nutrición, el crecimiento, las facultades mentales, y la procreación: ¡todo del polvo!

Es, entonces, solo aparente la descomposición, la putrefacción, porque todo es nada más que un proceso perfectamente calculado: 

-- nacer del polvo, 

-- volver al polvo, 

-- y resurgir vivo del polvo. 

 

Dios es infinitamente inteligente: Él cuida que ningún átomo que compone y compuso nuestro cuerpo se pierda, aunque hayamos vuelto al polvo por la descomposición progresiva, o a las cenizas por causa de algún incendio, o por una cremación, o por haber sido devorados por alguna fiera. 


No se perderá ni tan siquiera un átomo de este cuerpo carnal insuflado por el Espíritu divino en todos sus átomos.


Ese maravilloso prodigio divino hará posible que podamos volver a compartir con nuestros seres queridos, como lo hemos hecho en esta vida, volviendo a encontrarlos, exactamente con los mismos cuerpos que tuvieron en la tierra, con las mismas características que tuvieron en la vida terrena (como los lunares, el color de ojos, de cabellos, hasta en sus más pequeños detalles, sin defectos ya, obviamente, ni sufrimiento alguno. Gracias a este grandioso fenómeno divino, se conservarán intactas y espléndidamente mejoradas la identidad y las relaciones afectivas, sociales y sentimentales.


ATENCIÓN: El Papa Francisco, el Día de la Ascensión de Jesús al Cielo, el 18 de mayo de 2023, dijo en su homilía cosas sorprendentes, como esta: 

"Jesús subió al Cielo con su cuerpo, y está allá en carne y hueso, y le muestra al Padre sus llagas". 

De esto publicaré un profundo comentario en otro artículo. 
Lo menciono aquí porque da el aval del Magisterio pontificio, de que este cuerpo y estos huesos nuestros, y nuestras características corporales, los volveremos a tener en el Cielo, tal como ocurrió con Jesús, "primicia de nuestra resurrección" como se lee en san Pablo  
(I Corintios, 20).

Volveremos a encontrarnos, abrazarnos y besarnos nuevamente, incluso con nuestro cuerpo carnal, tal como los hacíamos durante nuestra vida terrenal.

Por eso es bueno que cuidemos nuestros cuerpos en esta vida, prodigándoles todas las atenciones sanitarias y alimenticias, porque no son un simple cascarón que sirve para alojar temporalmente al alma, sino que forma parte de la unidad personal cuerpo-alma que fue lo que Dios creó al crear al ser humano: la persona humana es cuerpo y alma, y no puede ser otra cosa sino eso.

Por eso tiene sentido que limpiemos y cuidemos las lápidas de nuestros amados difuntos, y que les homenajeemos adornando con las más hermosas flores sus tumbas, porque 

-- allí no se encuentran restos de un material cualquiera, 

-- sino que se encuentra el mismo Dios latiendo en los átomos de la persona fallecida, a la cual Él le infundió su divinidad al crearla 

A Dios nada se le escapa, menos aún los preciosos átomos que formaron parte de una obra suya.

El cuerpo fallecido está en el ataúd, pero sigue

viviendo, en un modo muy distinto por 

cierto, porque esos restos volverán a formar parte 

de nuestra resurrección.

San Francisco Javier dice estas palabras minutos antes de morir:

"Que bajo esta colina que ha de cubrir mis huesos,
hasta mis huesos sean un volcán de tu amor."


Debajo de las lápidas ¡se encuentra Dios mismo! fusionado en el divino polvo de la persona amada que aguarda allí el momento para levantarse, de ese mismo polvo nuevamente, siendo nuevamente la misma persona humana que vivió en estaTierra. 


ESTA GRAN VERDAD LA EXPRESO EN EL POEMA QUE COMPUSE EN MEMORIA DE NUESTRA HIJA CUANDO PARTIÓ A LA DIMENSIÓN ETERNA.

Trancribo aquí solamente las estrofas donde se ilumina a plenitud tan esplendorosa realidad:

___________________________________

"Cuando vi tu ataúd, hija mía,
estrella adorada,
y diamante inmortal de mi vida,
me quedé sin palabras.
Allí estaba tu cuerpo dormido...
¡pero unido a la Eterna Palabra!
¡El milagro de Dios Infinito, vencedor de la muerte, allí estaba! derramando su Amor en tus átomos prodigándoles vida y pujanza.
Nunca sola quedaste en un nicho,
como cosa que fue abandonada:
Siempre viva estuviste en la tumba,
¡y el Creador en tu cuerpo habitaba!
_________________________________________
_
Algunos podrán preguntar si ¿cómo Dios va a estar dentro de un ataúd?
Les respondo que la Doctrina cristiana pregona que "Dios está en el Cielo, en la tierra, y en todo lugar".
De hecho Jesús está encerrado, como Hostia,
  • en todos los Sagrarios: las Hostias se guardan bajo llave.
  • en todos los Copones, que se guardan dentro del Sagrario.
  • en los Estuchecitos para llevar la Hostia fuera del templo.
  • LO MÁS NORMAL Y HUMANO ES QUE DIOS SE ENCUENTRE TAMBIÉN EN LOS ATAÚDES, ACOMPAÑANDO A SU CREATURA FALLECIDA, PORTADORA DE ÁTOMOS DIVINOS INSUFLADOS POR DIOS CUANDO LA CREÓ.

Por eso tratamos con respeto y amor, adornando con flores esos sitios: porque alojan divina vida latente.


Una fotógrafa mexicana vio las cenizas de su padre en un microscopio y descubrió, asombrada que esas cenizas se parecían a ¡una galaxia! No son cenizas cualquiera. Están armónicamente organizadas, porque están dotadas de vida eterna.

La demostración más perfecta de que los cuerpos carnales están dotados de capacidad de volver a vivir, se encuentra en los siguientes sucesos extraordinarios:


*Jesús mismo , al resucitar, caminaba, conversaba, y comía con su cuerpo, y así ascendió a los cielos, con ese cuerpo, como nos lo recordó el Papa Francisco.


Su Madre, igualmente: Fue llevada al Cielo con 

su mismo cuerpo con el que anduvo por la tierra.


Pero existieron también otras resurrecciones (o reanimaciones) del cuerpo carnal fallecido. 


* 1. El más famoso es el de Lázaro, cuyo estado de descomposición ya era avanzado, pero salió del sepulcro y siguió viviendo con ese mismo cuerpo. 


* 2. Luego está el de la hija de Jairo, 


* 3. y el del hijo de la viuda de Naim, 


* 4. Además los cuerpos que se levantaron de sus

 tumbas en el momento en que murió Jesús.


Daré las citas de estos hechos portentosos que demuestran que no estamos destinados a convertirnos en cenizas, sino a 

  • volver al polvo del cual fuimos formados, 
  • para cobrar vida nuevamente de ese mismo polvo.


1. El primero  es el de la resurrección de Lázaro. (Juan 11, 38)

2. El segundo es la resurrección de la hija de Jairo. Lo relata Marcos (Mc 5,21)

3. El tercero se refiere a la resurrección del hijo de la viuda de 

Naim. Y nos lo cuenta Lucas en (Lc 7, 11-17). 


4. El cuarto, y más marvilloso, es este:


Mateo 27: 51-53 nos dice que, con ocasión de la

 muerte de Jesús: 

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de

 arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se

 partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos

 cuerpos de santos que habían dormido, se

 levantaron; y saliendo de los sepulcros, después de

 la resurrección de él, vinieron a la santa ciudad, y

 aparecieron a muchos.” 


Es decir que nuestro cuerpo carnal no está destinado a la putrefacción y reducción a polvo y a la nada, sino que tiene condiciones puestas por Dios para poder vivir nuevamente, tal como era en esta vida: de niño, de adolescente, de joven, de adulto. 

De todas maneras, ese cuerpo será el mismo que se llevó en la tierra, pero sin defecto alguno, y en su mejor versión.

No es un simple cascarón donde se aloja el alma: es el resultado de la fusión del espíritu con la materia.

Nuestros cuerpos:

  • "deben ofecerse a Dios como hostias vivas", (Romanos 12:1)
  • ¿No saben que el cuerpo es templo del Espíritu Santo, y que el Espíritu habita en ustedes?  (1 Corintios 6:19).

  • (Por eso, un verso de mi poema a Gina dice:
    Siempre viva estuviste en la tumba, ¡y el Creador en tu cuerpo habitaba!)

Cada átomo de nuestros cuerpos está divinizado, y eso no puede descomponerse jamás. 

Los cuerpos fallecidos siguen un proceso ciertamente, pero conservan su potencia espiritual dada por el alma. Por eso se lo guarda, se lo visita, tiene su día, y se rinde culto al cuerpo de los fieles difuntos.
Es que el cuerpo nuevo y el cuerpo que hemos llevado toda la vida, forman parte de nuestra IDENTIDAD COMPLETA: un cuerpo carnal, y otro cuerpo espiritual.


Por eso veneramos los sepulcros, los cuidamos, les adornamos con flores, porque estamos rindiendo un homenaje a quien se encuentra dentro de ellos: en ellos está, vivo y presente, 

"¡¡UN FRAGMENTO DE DIOS HECHO HUMANO!!"

 

Podrán pasar siglos, pero los átomos seguirán llenos de vida divina, que es eterna, y conservará la capacidad de levantarse, tal como era aquí, en el momento oportuno acorde con los designios de Dios..

Por eso estoy seguro de que los cuerpos sepultados, podrán volver a vivir e interactuar con la espontanea familiaridad de nuestro día a día.

 

DIOS HARÁ QUE NADA SE PIERDA DE NOSOTROS, DE NUESTRAS RELACIONES, Y DE NUESTRA HISTORIA DE VIDA.


ESA SERÁ UNA DE LAS DICHOSAS MARAVILLAS QUE NOS ESPERAN AL CUMPLIR ESTA BREVE ESTADÍA EN EL PLANETA.


Dios no dejará de lado NADA DE LO QUE NOS HAGA PLENA Y ETERNAMENTE FELICES EN LA PATRIA CELESTIAL.

 

Siempre tendremos esos dos cuerpos. 

Y ambos tendrán propiedades similares,

 especialmente en lo referente a la apariencia

 física, y a la edad: infantil, juvenil, o adulta..


Dios nos dará todo aquello que nos permita ser

felices. 

Siendo infinito su poder, no dudamos de que

todo lo que deseemos encontrar y vivir en la vida

eterna, lo tendremos sin otro requisito más que el de desearlo.

Cordiales saludos:
Dr. Francisco Oliveira y Silva


 





 

NUNCA HAS MUERTO, HIJA MÍA (Poema)

 


Puede ser una imagen de 1 persona, sonriendo y guitarra

NUNCA HAS MUERTO, HIJA MÍA

(Compuse este poema hoy 9 de abril, domingo de Pascua, en Memoria de nuestra hija Gina, cuya Pascua de Resurrección fue el 4 de setiembre de 2019).
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La luz de tu alma
para siempre quedó en nuestra casa:
como Dios, cuya eterna presencia
nos deslumbra en grandiosas montañas,
y fulgura en la luz de los astros
de insondables, radiantes galaxias...
Contemplando la muerte, pensamos
en lo breve que es esta jornada
que llamamos vida.
Vida condenada
a sufrir el rigor del desierto,
y el dolor de este "valle de lágrimas"
donde nadie nos pasa una mano,
ni el consuelo de alguna palabra,
o una frase que llene de fuerzas
nuestras frágiles almas,
que padecen los duelos profundos
de la ausencia de quien nos amaba.
¡Pero brilla una Luz!: es la Vida,
y el fulgor de su Eterna Palabra:
Es Amor que da vida a los cuerpos,
y poder sempiterno a las almas.
Cuando vi tu ataúd, hija mía,
estrella adorada,
y diamante inmortal de mi vida,
me quedé sin palabras.
Allí estaba tu cuerpo dormido...
¡pero unido a la Eterna Palabra!: ¡El milagro de Dios Infinito, vencedor de la muerte, allí estaba! derramando su Amor en tus átomos prodigándoles vida y pujanza.
Nunca sola quedaste en un nicho,
como cosa que fue abandonada:
Siempre viva estuviste en la tumba,
¡y el Creador en tu cuerpo habitaba!
Y así siempre estarás con nosotros,
de cariño y ternura colmada,
compartiendo tus luces de Cielo
en la dulce quietud de esta casa.
Como el sol ilumina la tierra
al nacer cada bella alborada,
nos darás tu perpetua presencia
¡VIVA EN CUERPO Y ALMA!
(Asunción, 9 de abril, Pascua de 2023)

martes, 15 de agosto de 2023

HOY CELEBRAMOS A LA VIRGEN MARIA LLEVADA EN CUERPO Y ALMA AL CIELO

 

Queridos amigos y lectores:

HOY CONMEMORAMOS UN GRANDIOSO SUCESO:
MARÍA ES LLEVADA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA

El hecho de "ser llevada", que en latín se dice "asumptio",  y en castellano "asunción", es un fenómeno tan grandioso, no solo porque nos permite tener la certeza de que Ella, nuestra Madre, está viva en cuerpo y alma, tal como lo estuvo en su niñez y juventud, especialmente cuando el ángel le anunció que de ella nacería Jesús, y cuando nació en Belén nuestro divino Redentor, sino porque nos permite disfrutar de esta maravillosa verdad: que también nosotros estaremos allá, en cuerpo y alma, como lo están ella y su Hijo Jesús, "primicia de nuestra resurrección".

La muerte, por lo tanto, es solo el paso de un estado de vida a  otro, así como lo es el paso de la niñez a la adolescencia, a la adultez y a la ancianidad.
Son simples etapas, siendo la muerte la última de ellas, y la que nos permitirá salir de este "valle de lágrimas", para gozar eternamente de todo aquello que merezcamos, según hayamos vivido, sirviendo al prójimo, en nuestra vida terrena. 
El Papa Pío XII declaró este Digma, en el año 1950. Lo hizo con estas palabras:

"Después de elevar a Dios muchas y reiteradas preces y de invocar la luz del Espíritu de la Verdad, para gloria de Dios omnipotente, que otorgó a la Virgen María su peculiar benevolencia; para honor de su Hijo, Rey inmortal de los siglos y vencedor del pecado y de la muerte; para aumentar la gloria de la misma augusta Madre y para gozo y alegría de toda la Iglesia, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, de los bienaventurados apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra, pronunciamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que La Inmaculada Madre de Dios y siempre Virgen María, terminado el curso de su vida terrenal, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria del cielo".
 
Ahora bien, ¿por qué es importante que los católicos recordemos y profundicemos en el Dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María al Cielo? El Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica responde a este interrogante:
 
"La Asunción de la Santísima Virgen constituye una participación singular en la Resurrección de su Hijo y una anticipación de la resurrección de los demás cristianos" (#966).
 
La importancia de la Asunción para nosotros, radica en la relación que hay entre la Resurrección de Cristo y la nuestra. La presencia de María, mujer de nuestra raza, ser humano como nosotros, quien se halla en cuerpo y alma ya glorificada en el Cielo, es eso: una anticipación de nuestra propia resurrección.


Me permito compartir aquí un extenso artículo que escribí y publiqué en mi blog, el 15 de agosto de 2017.
Espero les sirva para meditar en todo lo que representa para el universo la Asunción de María a los Cielos:

La Biblia no cuenta nada acerca de la muerte de María.
Pero una tradición muy bien fundada, nos asegura que murió y fue llevada a la tumba.
Al cabo de tres días ¡la tumba estaba vacía!, como ocurrió con Jesús. Se dio por absolutamente cierto que los ángeles se la llevaron al Cielo.
Ese fenómeno se conoce con el nombre de "Asunción al Cielo", del latín "assumptio" que significa "ser elevado".

Les invito a repasar esta tradición con el siguiente pps., escuchando un coro que canta una música muy dulce.
https://youtu.be/qdgFdwDO9Lc

MI COMENTARIO:

¡El silencio de María¡El silencio!
En medio del torbellino de actividades y preocupaciones en el que, a veces, nos vemos envueltos, necesitamos el silencio. ¡Lo necesitamos con urgencia! porque solo en el silencio, el corazón reposa, y todo vuelve a recobrar la calma.

María, la que fue "assumpta" a los Cielos, es una ejemplar maestra del silencio, como lo leemos en la Biblia:

 
-- "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lc. 2,19).
-- "Su madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón" 

(Lc. 2,51).
¡El valor del silencio! ¡La importancia del silencio!
"Non in commotione Dominus": 
"El Señor no está en la conmoción, en el terremoto".
Les invito a leer el siguiente relato tomado de la Biblia (I Reyes, 19: 11-13):

"Díjole el Señor: sal fuera y ponte en el monte... va a pasar el Señor. Pasó un viento fuerte y poderoso que rompía los montes y quebraba las peñas; pero no estaba el Señor en el viento. Y vino tras el viento un terremoto; pero no estaba el Señor en el terremoto. Vino tras el terremoto un fuego, pero no estaba el Señor en el fuego. Tras el fuego vino un ligero y blando susurro. Cuando lo oyó Elías, cubrióse el rostro con su manto, y saliendo, se puso en pie a la entrada de la caverna, y oyó la voz del Señor".

EL SEÑOR VIENE ENVUELTO EN EL SILENCIO.
Podría escribirse mucho sobre este tema, pero prefiero poner a consideración de ustedes, algunos brochazos del arte poético y musical, invitándoles a reflexionar acerca de la importancia del silencio, como un homenaje a la Virgen de la Asunción, Madre del silencio, para que nos enseñe a encontrarlo a Jesús en el silencio de nuestros corazones.

* De un poema titulado "Silencio", de Francisco Luis Bernárdez, poeta argentino, escojo la siguiente estrofa:

No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
que un silencio sin fin sea tu escudo
y al mismo tiempo, tu perfecta espada.


* En una canción titulada "Madre del silencio", de Luis Hernán Muñoz, compositor chileno, escucharán un bellísima canción que enaltece el valor del silencio, del cual la Madre de Dios es un maestra y modelo:

  • AQUÍ LES COPIO LA LETRA DE ESA CANCIÓN:
Madre del Silencio

Como una tarde tranquila,
como un suave atardecer,
era tu vida sencilla
en el pobre Nazareth;
y en medio de aquel silencio,
Dios te hablaba al corazón.

Virgen María, Madre del Señor:
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.
Danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.

Enséñanos, Madre buena,
cómo se debe escuchar
al Señor cuando nos habla
en una noche estrellada,
en la tierra que, dormida,
hoy descansa en su bondad.

Virgen María, Madre del Señor:
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.
Danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.

Y sobre todo, María,
cuando nos habla en los hombres:
en el hermano que sufre,
en la sonrisa del niño,
en la mano del amigo,
y en la paz de una oración.

Virgen María, Madre del Señor
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.
Danos tu silencio y paz
para escuchar al Señor


LOS JÓVENES QUE INTERPRETARON TAN BELLA CANCIÓN NOS OFRECEN EL SIGUIENTE COMENTARIO


Esta hermosa canción, compuesta por el chileno Luis Hernán Muñoz, ha traspasado fronteras con un mensaje de particular relevancia para nuestros tiempos: pedirle a la maestra de oración, es decir, a la Virgen María, que nos enseñe a rezar.

El texto de la canción es un verdadero poema, dirigido con confianza a la Madre de Dios pidiéndole que nos conduzca hacia su divino Hijo. Como en las mejores obras de arte cristiano que retratan a la Virgen Madre, el centro de esta canción mariana es siempre Jesucristo. Si nos fijamos con atención, el texto del coro es una súplica incesante a María a fin de que nos conceda su silencio y su paz interior para escuchar la voz suave de Dios:

Virgen María,Madre del Señor,
Danos tu silencio y paz
para escuchar su voz;
danos tu silencio y paz
para escuchar su voz.

Ahora bien, ¿en qué consiste esa voz de Dios? Como nos explica la Carta a los Hebreos, Dios nos ha hablado ha hablado de muchas maneras; pero en este último tiempo, nos ha dado su Palabra definitiva: Jesucristo (Hb 1, 1-2). Sí, Jesús es la Palabra de Dios hecha carne, en quien Dios nos lo ha dicho todo (Jn 1, 14). Con este canto nos dirigimos a María para que nos enseñe a escuchar a Cristo Nuestro Señor, la voz de Dios. Efectivamente, la Virgen ha sabido contemplarlo de un modo singularísimo y con una intimidad que supera toda capacidad de comprensión, pues ella no sólo ha escuchado su palabra, sino que más aún, la ha acogido en sus propias entrañas.
El arreglo de la canción ha pretendido ser un medio para que este mensaje llegue al oído y al corazón con claridad. 

--- En la primera estrofa, la escasa presencia de instrumentos y la sencillez de la guitarra subrayan el “suave atardecer”, “la vida sencilla”, el silencio y la pobreza. 

--- La segunda estrofa trata de colocarnos en la quietud de la noche, quietud que carece de sonidos exteriores, pero que exulta interiormente por la belleza de las estrellas. Esta estrofa retrata perfectamente el silencio interior de María, en el que la voz de Dios se dejaba escuchar con toda claridad. Para ilustrarlo, los movimientos del clarinete y el acordeón son graduales, delicados, como desgranando con cuidado los tesoros del corazón. El trino del clarinete sugiere la noche, con la vida secreta de los animales y plantas que despiertan mientras nosotros descansamos, reflejo de la presencia de Dios aún en la más cerrada oscuridad: “ni la misma tiniebla es tenebrosa para ti, y la noche es luminosa como el día” (Sal 139, 12).

--- La tercera estrofa es un ruego profundo a María para que nos ayude a escuchar la voz de Dios, que se expresa de modos tan diversos y misteriosos. Los instrumentos tratan de marcar la riqueza de la multifacética naturaleza de la vida terrena: el trazo del acordeón marca la presencia divina en todas las cosas, la aspereza del cello subraya el dolor del hermano, y la dulzura del clarinete acompaña la sonrisa del niño. El contracanto masculino, que añade novedad a la tercera exposición de la estrofa, hace patente la intención del poema de incluir a los hermanos en la perspectiva del encuentro con Jesús.

--- Todos los estribillos son cantados por un coro, que representa una multitud de personas que piden a María la gracia de recibir “su silencio y paz” para escuchar la voz de Dios. Es la misma multitud que vive en un mundo lleno de ruidos y distracciones, un mundo que no permite el silencio interior, un mundo verdaderamente alienante. Ya no nos resulta estar solos: rápidamente acudimos al teléfono móvil y navegamos por un universo infinito de información, tan amplio y tan atrayente que nos olvidamos de un universo aún más grande y verdadero: el de la propia alma y el del insondable ser de Dios.

En medio de estas dificultades nunca antes vistas, y en el marco de una humanidad que parece ir perdiendo la fe, volver a la oración no es una asignatura optativa. Cristiano que no reza, cristiano que probablemente dejará de serlo. Y quién mejor que la propia Virgen María, modelo de oración, que nos enseñe cómo escuchar la voz de su Hijo. Mirando su ejemplo aprenderemos a hacer silencio, a llevar una vida más sencilla, a escuchar al Señor en los atardeceres, en la noche y en las estrellas, en los hermanos que sufren, en los niños y en el amigo.

Virgen María, ¡danos tu silencio y paz para escuchar Su voz!

QUERIDOS AMIGOS:

Estoy seguro de que habrán sacado provecho de todas estas reflexiones bíblicas, poéticas, y musicales,  con las cuales me dispuse a rendir un HOMENAJE A MARÍA, CUYA ASUNCIÓN AL CIELO HOY CELEBRAMOS.


Cordiales saludos:
Dr. Francisco Oliveira y Silva.

domingo, 11 de junio de 2023

"TAMBIÉN LA ARENA ESTABA SEDDIENTA", MI POEMA PARA UNA GUERRA ABSURDA

 

Queridos amigos y lectores:

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Soldados paraguayos arribando al Fortín Campo Esperanza

Es imposible contener la emoción al mirar las patéticas imágenes de la guerra del Chaco.
Paraguayos como nosotros, empuñando precarias herramientas de combate, en míseras condiciones de vida y nulos recursos personales, lanzados a una muerte segura, bajo el impulso, casi instintivo, de repeler al enemigo agresor.
 
Una guerra entre pueblos hermanos, desatada por mezquinos intereses de potencias extranjeras.
Casi siempre ese es el detonante de las guerras: el vil oro. "Sangre por petróleo", como rezaba aquel lema acusador, surgido durante la inicua guerra de Irak en el año 2003.

No es mi propósito analizar las causas y las consecuencias de la absurda guerra del Chaco. 
Mi objetivo es compartir con ustedes un extenso poema que compuse, donde describo un horrendo pasaje de la misma, que me fuera relatado por uno de los que combatieron allá, Ramón César Bejarano, mi tío, hermano de mi madre, comandante de batallón en aquellas dramáticas jornadas. 

Nunca en mi vida escuché tan conmovedores relatos. Los había leído, es cierto, pero en libros de Historia. Muy distinto es tenerlo enfrente al que vivió una masacre bélica. 

Fue lo que ocurrió el 3 de diciembre de 1975, cuando el Gral. Bejarano, en una de sus habituales visitas a mi hogar, me dijo que dentro de 5 días se cumpliría otro aniversario más de la tragedia de Yrendagüe-Picuiba, ocurrida un 8 de diciembre. 
Y me relató los sucesos. Lo hizo con el estilo de un excombatiente que rsultó herido en esa guerra. Terminado el espantoso relato, me preguntó si era posible ponerlo en versos. Le dije que sí. Y que lo haría con la misma crudeza, describiendo hasta los más rudos y chocantes detalles relatados por él. 

Empecé a darle forma poética al relato de aquella tragedia bélica. 
Le puse por título "También la arena estaba sedienta", porque también la arena protagonizó escenas de terror en aquellas fantasmagóricas jornadas.

Y ofrezco aquí el texto íntegro de mi épico poema, hoy, 12 de junio de 2023, porque es lo único que tengo a mi alcance, para compartir la desgracia y el dolor de aquellos compatriotas cuyas vidas han sido cegadas en aquellos infernales escenarios.
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TAMBIÉN LA ARENA ESTABA SEDIENTA

El Chaco paraguayo despierta estremecido
del sueño milenario que nadie profanó.
Despierta sacudido por gritos de violencia
que estallan en la boca rugiente del cañón.

Los leones paraguayos sacuden la melena, 
mirando al horizonte que en fuego se inflamó,
y, al grito de Bolivia que "¡Guerra!" proclamaba,
también "¡Guerra!" bramaron los leones con furor.

La historia de concordia de dos pueblos hermanos, 
rasgóse con relámpagos de sangre y de terror...
Visiones fantasmales recorren las florestas, 
desde el primer abrazo de muerte en Boquerón.

Después siguieron largas jornadas de agonía:
la sed, los arenales, y el implacable sol...
¡Por un error humano, dos Pueblos se agredieron!
Por un error humano, la guerra prosiguió.

                                *****

Pasaron ya dos años desde el primer combate,
y un ocho de diciembre Yrendagüe cayó:
Las tropas bolivianas entonces escribieron
el cruel martirologio que nadie imaginó.

Son ocho mil soldados los bolivianos que huyen,
llevando la derrota por la desolación
del arenal chaqueño, que muerde las gargantas
de los que profanaron su virgen extensión.

La marcha fue, al principio, resuelta y uniforme, 
huyendo del fantasma de la persecución, 
de cara al sol y al viento, pero también de cara,
aunque no lo sabían, hacia la inmolación.

Pero otro gran fantasma se yergue en la llanura:
la sed, y la distancia que falta recorrer:
¡tres días van marchando por llanos y colinas,
sin encontrar el agua que aplacará la sed!

Los rostros no transpiran, la boca está reseca,
los pies, llenos de ampollas, no pueden ya mover...
Ya dejan sus bagajes, las ropas, las frazadas,
el mosquitero y víveres... que no podrán comer.

Y las arenas quedan sembradas de fusiles, 
que los rendidos brazos no pueden sostener.
Mantiénense aferrados de la caramañola, 
como único armamento que aún puede valer.

Confían que muy pronto podrán llegar refuerzos, 
provistos del tesoro que aplaque tanta sed...
Mientras, en las arenas, ¡hay treinta y seis camiones
clavados para siempre, sin agua ni chofer, 

porque sus conductores, sedientos, han bebido
ya de los radiadores, antes de perecer,
sabiendo que adelante caminan sus hermanos,
y nadie, en su agonía, los puede socorrer.

Los débiles ya alargan la tétrica columna
de cerca de cuarenta kilómetros, tal vez;
algunos buscan sombra debajo de los cactus,
y arbustos que, sin hojas, los miran padecer.

Cuando, de pronto, un grito revienta en las gargantas:
"¡El agua!", al fin, "¡el agua!", y empiezan a correr
hacia un camión cargado con ochocientos litros:
¡con garras, puños, dientes, ya lo hacen detener!

¡Arremeten, se abalanzan,
se atropellan con furor!
Todos gritan como locos,
por la desesperación.

Salta el agua en vivos chorros,
nadie gusta su frescor...:
¡Se derrama en las arenas
mientras lloran de terror!

Se revuelcan por el barro,
y lo chupan, bajo el sol:
Ocho mil soldados luchan
como nadie imaginó...

Es fatal el desperdicio,
porque el agua se acabó:
¡La han sorbido las arenas
de la estéril extensión!

"También la arena estaba sedienta" en la llanura
poblada de agonías, de fuego y soledad, 
de cuerpos macilentos que aúllan como fieras, 
que pronto, compasiva, la muerte llevará.

Se tienden, poco a poco, mientras la marcha sigue,
definitivamente confían descansar...
Y, a los que pasan, piden: "¡Agüita, compañero!",
o piden que los maten... o se suicidan ya.

La arena ya se cubre con miles de cadáveres
que, con la boca abierta, de frente al sol están:
Las moscas entran ávidas en bocas y narices,
poniendo blancos huevos que allí germinarán...

Los cuervos aletean en tétricas bandadas
que, como aviones negros, dispónense a atacar,
y hartarse con las carnes de los que en tan horrible
desolación chaqueña, vinieron a expirar.

Los que no han muerto, empiezan las crueles agonías,
y cavan con las uñas un hoyo, para dar
frescor a sus cabezas, y sombra protectora
para su sien ardiente de tanto caminar...

Y, como en un milagro, ya sienten la frescura
del pozo en la cabeza, que empieza a descansar...
Los ojos se humedecen ¡y un agua dulce brota,
bullendo, y se convierte en riente manantial!

Los culantrillos crecen, cual verde llamarada,
al borde la fuente que, al fin, agua les da:
No se oyen ya sollozos, y sorben lentamente
el líquido y comienzan tranquilos a soñar...

Tropeles de recuerdos se agolpan en su mente:
Fantasmas de la guerra, y la niñez feliz...
Recuerdan a su madre, su hogar, su amada patria,
y a los que hace un momento dejaron de existir.

La burla del destino, de sed los ha rendido,
sin que se imaginaran que el agua estaba allí, 
a tan corta distancia: cavando solamente
un pozo, como ellos, para después seguir.

Sollozan por los muertos... Pero después se alegran
por el tranquilo oasis que han ido a descubrir:
final de tanto fuego, barrera de la muerte,
¡delicia que ya nunca les dejará sufrir!

Y piensan en los hijos, y esposas anhelantes,
que a Dios, seguramente, no dejan de pedir
por el retorno ansiado del hombre que ha partido
al Chaco paraguayo, siniestro, a combatir.

Lo árboles cobijan ahora con su sombra,
sus cuerpos relajados que esperan ya dormir,
para seguir marchando robustos nuevamente,
mañana, a sus hogares, con ansias de vivir.

Los músculos se aflojan.. después ¡se ponen tensos!
Desmesuradamente, no pueden sino abrir
los ojos, en un ansia infinita de esperanza:
y el sol, la sed de fuego ¡los hace sucumbir!

Llegó, por fin la Muerte, esposa compasiva;
las alucinaciones cesaron ya, por fin:
mientras los suyos siguen rogando a Dios, sin pausa,
sin que se imaginaran que acaban de morir...

                                *****

Las tropas paraguayas que los iban siguiendo,
con máxima cautela, acaban de llegar:
Y, mudos, se detienen, al ver aquel desastre
que, más que la metralla, la sed vino a causar.

Prodigan atenciones a los que aún respiran,
y cierran sus oídos: no quieren escuchar
el coro terrorífico de los que, agonizantes,
"¡agüita, paraguayo!" reclaman sin cesar.

Los férreos choferes del Chaco no se atreven,
sobre los que han quedado, sus ruedas a pasar,
ni a los que débilmente, con ojos extraviados,
llegábanles de frente, queriéndolos parar:

¡No son, ya no, enemigos! Son seres en pedazos,
que el duro paraguayo "¡hermano!" llamará.
Y, en gesto de nobleza, trescientos zapadores,
en sus treinta camiones ¡les ceden su lugar!

Cerca de mil soldados levantan de esta forma,
mientras ellos prosiguen a pie en el arenal:
La Historia, que es Justicia, grabó esta noble hazaña,
que en letras de oro y fuego, por siempre guardará.

                                       *****

En Asunción celebran el 8 de diciembre:
la dulce Virgencita serrana, en Caacupe,
escucha compasiva, los rezos de su Pueblo
que "con fervor creyente, le da su amor y Fe".

Ella tan solo sabe de aquel trágico epílogo,
y ruega por aquellos que ya no han de volver, 
y estrecha en un abrazo a todos los que sufren
...por un error humano... por una débil fe.

                                    *****

Meses después los huesos, ya blanquecinos, quedan
cubiertos por el polvo que el viento norte fue
llevando poco a poco, hasta cubrir del todo
los restos de esos hombres que han muerto allá de sed.

Y aún hoy los lugareños de aquel lejano sitio,
dicen que, en ciertas noches, cuando está por llover,
en medio de relámpagos, se escuchan alaridos
pidiendo al cielo el "¡agua!", cual ironía cruel.

... Y vagan los fantasmas por la extensión chaqueña,
en medio de los truenos, con ruido de cañón...
y marchan los espectros en lenta caravana,
que luego se disipa cuando ilumina el sol.

Dr. Francisco Oliveira y Silva
Asunción - 1975

lunes, 1 de mayo de 2023

PARAGUAY HA TOMADO EL CAMINO CORRECTO EN LAS URNAS: "SÍ A LA VIDA Y A LA FAMILIA"

 

Queridos amigos y lectores:

HEMOS VOTADO POR ESTO:



NO POR ESTO:

ESTAMOS ¡HARTOS YA DE PRESIONES INTERNACIONALES! 
TENDIENTES A QUE NUESTROS GOBERNANTES ADMITAN EN EL PARAGUAY:
--- EL ABORTO: COMO SUPUESTO "DERECHO" DE LA MUJER
--- EL LIBERTINAJE SEXUAL EN LAS AULAS: ENSEÑAR A NIÑOS MASTURBACIÓN, LUBRICACIÓN ANAL PARA PENETRACIÓN PLACENTERA, SEXO EN PRIVADO O EN GRUPO, ETC.
--- EL CAMBIO DE SEXO LIBRE DESDE 14 AÑOS: EL ESTADO PAGARÁ CIRUGÍA Y HORMONACIÓN.
--- NEGAR LA EXISTENCIA DE SÓLO DOS SEXOS: NO EXISTEN SOLO HOMBRE Y MUJER.
--- ADMITIR LA EXISTENCIA DE 150 GÉNEROS: BINARIOS, QUEER, TRANS, GAY, SEXO FLUIDO, ETC.
--- SOMETIMIENTO A GOBIERNOS SOCIO COMUNISTAS: POR DINERO A MANDATARIOS.

ES BUENO QUE TODOS CONOZCAN ESTO QUE VOY A EXPLICAR AHORA:

EL COMUNISMO QUIERE ADUEÑARSE DEL PLANETA Y LEGALIZAR EL ASESINATO.
ESE PROPÓSITO LO DISFRAZAN CON NOMBRES COMO: 
  • "EL NUEVO ORDEN MUNDIAL"
  • "GLOBALISMO"
  • "AGENDA 2030"
  • "FORO DE DAVOS"
  • "SOCIALISMO DEL SIGLO XXI"
  • "LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO"
LOS POLÍTICOS REPUBLICANOSCOMO DONALD TRUMP, NO ADMITEN NADA DE ESTA TODAS ESTAS ABERRACIONES E INMORALIDADES LEGALIZADAS COMO "DERECHOS".
EN EL PARAGUAY EXISTE UN PARTIDO REPUBLICANOEL ÚNICO QUE NO ADMITE ESTAS BARBARIDADES, Y GANÓ ESTAS ELECCIONES. 

LOS POLÍTICOS DEMÓCRATAS EN EE.UU., COMO BIDEN, PROMUEVEN 
--- EL ABORTO HASTA EL NOVENO MES, 
--- LAS BODAS GAY, 
--- LA EUTANASIA,
--- EL SUICIDIO ASISTIDO, ETC. 
ACORDE CON EL LIBRETO SOCIOCOMUNISTA. ¡SON SOCIALISTAS!

  • LOS SOCIALISTAS Y COMUNISTAS SON "DE IZQUIERDA"
  • LOS CONSERVADORES REPUBLICANOS SON "DE DERECHA"

EFRAÍN ALEGRE DIJO EN UNA OCASIÓN: "YO SOY EL BIDEN PARAGUAYO"
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PARA RECORDAR:
NINGÚN GOBIERNO SOCIALISTA JAMÁS RESULTÓ BUENO 
EN NINGÚN PAÍS.
TODOS LOS GOBIERNOS SOCIALISTAS FRACASARON TRAYENDO 
HAMBRE Y POBREZA.

¡ATENCIÓN! 
  • LAS GRANDES POTENCIAS QUIEREN QUE TODO EL MUNDO SEA SOCIALISTA
  • CASI TODA LATINOAMÉRICA YA TIENE GOBIERNOS SOCIALISTAS
  • PARAGUAY SIGUE SIENDO CONSERVADOR, DE DERECHA, DEFENDIENDO LA VIDA.
  • VOTAR POR POLÍTICOS SOCIALISTAS, O LIBEROSOCIALISTAS ES DESTRUIR EL PAÍS.

ESCUCHEN LO QUE DICE ESTA CONGRESISTA ESTADOUNIDENSE SOBRE ESTE TEMA